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Alimentación

Proporciones

Para elaborar un menú Barf equilibrado es necesario distinguir entre cuatro tipo de alimentos: huesos carnosos, carne, vísceras, frutas y verduras.

Huesos carnosos (60%): Son aquellos huesos que están recubiertos por parte de carne en al menos un 50%. Como pueden ser los muslos, alitas de pollo, o las costillas de ternera…

Carne (20%): Carne sin huesos pero con grasa. Como puede ser la falda de ternera, corazón de res, pechugas de pollo, mollejas de pollo…

Vísceras (10%): Hígado, riñón, sesos, testículos, páncreas, bazo.

Verduras y frutas (10%): Brócoli, espinacas, zanahoria, calabaza, pepino, manzana, plátano, pera, fresas…

Proporciones dieta barf

 

Los porcentajes son orientativos, iremos ajustando los valores a las necesidades de nuestro perro.

¿Cuánto dar a mi perro?

Para saberlo primero tenemos que responder algunas preguntas: ¿Cuánto peso?, ¿Cuál es su actividad física? (sedentario, normal, atleta…). Usamos entre el 2-3% del peso del perro para saber cuánta comida darle.

Por ejemplo: Mi perro de 30 kilos, sedentario, come el 2% de su peso: 2/100.30: 600 grs de comida al día

De esos 600grs:

El 60% será de huesos carnosos: 360grs; el 20% será de carne: 120grs; el 10% será de vísceras: 60grs y el 10% será de frutas y verduras: 60grs.

Hay perros (como los perros minis, o los galgos, o los super-atletas), que necesitan mayor aporte, ellos consumen entre el 3-5% de su peso al día.

¿Cómo empezar?

OPCIÓN 1. Con transición

Si hemos estado dando pienso a nuestro perro, lo más probable es que el pH de su estómago esté modificado, siendo más básico de lo que debería ser. Para ayudar a modificar esto, y adaptarlo al cambio, podemos empezar con una dieta blanda adecuada a nuestro perro.
Durante la transición aumentaremos el número de tomas, y en lugar de 1-2, daremos por lo menos 4-5 tomas al día. Raciones pequeñas. De esta forma las digestiones de nuestro perro serán más fáciles.

Después de unos 3-5 días con esta dieta (observamos las heces, y el estado anímico del perro), empezaremos a dar la carne menos hecha, hasta dársela cruda del todo. Las verduras podemos trocearlas o rayarlas para obtener mejor los nutrientes. En este punto podemos reducir las tomas a 2-3.

No variamos el tipo de carne, podemos introducir otras verduras, como calabacín, o pepino.
Mantendremos esta variación otros 3-5 días, observando siempre las heces de nuestro perro, que no deberán estar recubiertas por mucosa, ni ser diarrea.
Es el momento de introducir las vísceras, para empezar podemos elegir hígado de ternera. Lo lavaremos, trocearemos y lo pasaremos por la plancha o sartén sin aceite. Menos de un minuto.Nuevamente esperamos otros 3-5 días.
Finalmente introduciremos los huesos carnosos. Podemos empezar con huesos de pollo, como alitas o muslos. Luego solo es cuestión de ir variando el tipo de carne, víscera y hueso. 

¡Pero ya está. Tu perro ya es barfero!

OPCIÓN 2. Transición mixta

Consiste en alternar (no mezclar), las tomas de pienso y comida natural (por la mañana pienso, y por la noche Barf). 

Para algunos dueños el miedo a generar alguna carencia es grande, y consideran necesario darle a su perro pienso al menos una vez al día “por si acaso”. 
Para este tipo de transición hay que tener en cuenta algunas cosas importantes:

  • Los tiempos de digestión son diferentes. Ya que muchos piensos están hechos a base de carbohidratos, tardan mucho más en digerirse. No debes mezclar nunca pienso con comida natural. A tu perro le va a sentar como una patada en el estómago. Si eliges este tipo de transición dale tiempo para que coma y luego retira el cuenco de comida (puedes dejarle el cuenco de comida 1 hora y luego retirarlo). Lo que intentamos evitar es que nuestro amigo tenga en el estómago al mismo tiempo pienso y comida natural. Para ello le daremos únicamente 2 tomas al día, por la mañana pienso, y por la noche Barf (o viceversa).
  • Empezamos las tomas de Barf con una única proteína, podemos elegir pechuga de pavo o pollo, al ser carnes blancas facilitamos la digestión.
  • Lo más probable es que nuestro perro deje de comer el pienso, y se espere a la toma de Barf.

Primeros días

Durante la transición elegiremos una única proteína, un buen ejemplo es carne de pavo o pollo. Durante los 2-3 primeros días daremos sólo la carne. Lo más probable es que la primera vez que le demos carne cruda a nuestro perro nos mire buscando la aprobación. “¡¿de verdad me lo puedo comer?!”, si el sabor le resulta muy intenso, se lo podemos pasar por la plancha o sartén (sin aceite), menos de un minuto (que esté crudo por dentro), y cada vez lo haremos menos hasta dárselo crudo del todo. Esperaremos a que se enfríe o se temple antes de dárselo. Luego podemos añadir alguna verdura como pepino o calabacín, no hace falta quitar la cáscara. Lo lavaremos y lo trocearemos muy pequeño.

Segunda y tercera semana

Durante la segunda semana añadimos las vísceras, debemos lavarlas y trocearlas, y repetiremos el proceso de pasarla por la plancha o sartén si su sabor le resulta muy intenso a nuestro perro.
A finales de la segunda semana o inicios de la tercera nuestro perro ya come la carne cruda y está preparado para comer huesos carnosos. Una buena pieza para empezar es una alita de pollo, o un muslo. Debemos valorar que nuestro perro no coma con ansiedad, y esto no significa que “mastique” los perros no mastican, engullen. Es su forma de alimentarse. Pero un perro que engulle no necesariamente lo hace con ansiedad.
Las primeras veces que le demos hueso carnoso a nuestro perro lo haremos bajo vigilancia, lo más probable es que nos pida “aprobación” para comérselo. Cogerá la pieza entera, la dejará caer fuera del cuenco, mirará la pieza, nos mirará a nosotros, cogerá la pieza de nuevo, y empezará a masticarla. Los perros no suelen trocear los huesos carnosos (no los desgarran), lo trituran lo suficiente para no atragantarse, y se lo tragan.
Si tenemos miedo la primera vez que le demos hueso, una buena forma de superar nuestro miedo (nuestro… no de nuestro perro), es sujetar el hueso carnoso por el extremo, de esta forma nuestro perro triturará el otro extremo (tirará de él para que soltemos), y podremos confiar en que lo tritura lo suficiente antes de tragarlo.
Si tenemos pánico del hueso carnoso (infundado pero real), una forma casera de triturarlo antes de dárselo es con un martillo, lo cubrimos con un paño y le damos con el martillo hasta triturarlo lo suficiente.
Recuerda que el hueso carnoso para que sea seguro debe ir recubierto por una capa de carne.

OPCIÓN 3. "De golpe"

Este método lo recomendamos menos. No se recomienda en perros mayores, ni en perros con problemas digestivos. 
Se obliga al perro a ayunar un día entero, y seguidamente se empieza con la dieta Barf, siguiendo el orden de inicio: carne, verduras, vísceras y huesos carnosos.
Algunos perros no son capaces de ayunar un día entero, y como consecuencia vomitan.
En perros jóvenes y sanos no habría problema con esta transición.

 

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